viernes 5 de febrero de 2010

Off Topic: ¡Si Lucrecio levantara la cabeza...!

Qué curioso es esto de la asociación de ideas, ¿verdad? Antes de ponerme a estudiar la poesía de Lucrecio, estaba pensando yo en varios libros que quiero releerme (por aquello de la antiquísima tradición de pensar en las avutardas en vez de en lo que se debe). La naranja mecánica de Burgess es uno de ellos. ¡Qué gran novela! ¡Y qué gran película! Y, entonces, me he acordado de este vídeo. Quizás, si me gustó Burgess, por eso me gusta "Never gonna stop":



Claro que, ya entrados en materia... Si me gusta leer a Edgar Allan Poe por las noches igual me gusta "American Witch" porque, ejem, Rob la interpreta con la camiseta más literaria de la historia del Hard Rock. Cogido con pinzas, ¿eh? ;)



¿Y no hablábamos hace un tiempo de nuestras escenas favoritas del cine? Pues si mi fetiche cinematográfico es "El gabinete del doctor Caligari", ¿cómo no me iba a emocionar con el vídeo de "Living Dead Girl"? XD



Aunque, bien pensado, ¿acaso necesito yo mencionar mi amor por las películas de terror de la Universal para disfrutar con todo lo que compone y los vídeos que el propio Rob Zombie dirige?
Mi favorito, por siempre, "Return of the phantom Stranger":



Resumiendo: ¡Qué fácil es liarte con youtube y ver vídeos y vídeos sin parar durante dos horas cuando deberías estar estudiando! ¡Y mira que me gusta Lucrecio! Pero demonios, ya estoy viejuna para estas lides de las segundas carreras. Y además, si se trata de "perder el tiempo" con mi pareja favorita de Hollywood y del Metal, pues tengo algo de perdón...

...

¿O qué? ^^


martes 2 de febrero de 2010

La historia empieza en Sumer

Ayer volví a la librería después de diez días de vacaciones. Me sucedieron dos cosas, la primera siempre habitual tras un periodo de ausencia: la cantidad de títulos nuevos que entran por los ojos, que te maravillan y aturden a partes iguales. Y, segundo, el susto cuando llegas a tu sección y ves los castillos de cajas con libros para colocar... Un horror. Pero es la maldita ley de Murphy: si tienes vacaciones, ya te llegarán las grandes cantidades de novedades, las reposiciones y todos los libros específicos que has encargado para tu sección durante esos días, claro.

¡En fin! Que debería haberme agobiado y haber estado refunfuñado toda la tarde, si no fuera porque me llevé una de las grandes alegrías que he podido tener gracias, esta vez, a Alianza editorial. Se trata, ni más ni menos, que de la reedición de La historia empieza en Sumer, de S. Noah Kramer. No me gusta mucho la nueva portada, pero no voy a ponerme tontuna con este tipo de detalles. ;)


Cómo explicarlo... Cuando estudié Historia (cuando era joven e inconsciente XD), éste fue uno de los libros que marcó un antes y un después en mis lecturas historiográficas y que me encauzó hacia la Historia Antigua. Lo pillé prestado de la biblioteca de la facultad casi por pura casualidad (me fallaron otros títulos de la bibliografía recomendada) para un trabajo que me había mandado mi profesor, el señor Javier Navarro, y lo devoré en un par de noches, haciendo caso omiso de la urgencia de otras lecturas y exámenes próximos.

Ésta, ésta es la edición que leí yo de los años ochenta y no reeditada hasta ahora:

Una auténtica vergüenza, siendo un clásico destinado a perpetuarse. Porque, vale, la investigación histórica avanza a pasos agigantados, pero hay libros que siempre se leerán. Porque mantienen su rigor en mayor medida y son hermosos, porque tocan el corazón. En la contraportada de Alianza se dice que el libro de Kramer está a la altura de El otoño de la Edad Media de Huizinga y no puedo estar más de acuerdo. Yo añadiría que perdurará junto a Dioses, tumbas y sabios de Ceram y El año mil o La época de las catedrales de mi querido Georges Duby.

A partir de los treinta y nueve primeros testimonios escritos de la historia, Kramer nos da una lección de investigación histórica construyendo un completísimo panorama de este país de la antigua Mesopotamia, fascinante y ameno de leer.

La historia comenzó en Sumer: agarra el sombrero y el látigo. ¿No te apetece descubrirla?

viernes 29 de enero de 2010

Ilión y Olympo, Dan Simmons

Hace unas semanas me compré, por aquello del afán completista, la edición con el montaje del director y un libro de fotografías de Troya. Me puse a verla intentando darle una segunda oportunidad en inglés. ¡Pues puf, qué enorme desastre! Y eso que sólo he visto por ahora la primera parte de la película...

Lo único bueno que tiene esta edición es la nueva presentación de Odiseo en Ítaca, muy acorde con la personalidad del héroe homérico. En fin, una pena para Sean Bean esto de tener un papel tan lamentablemente secundario. Luego me fui cabreando por momentos: Héctor, acompañando a Paris cuando rapta a Helena, la estúpida escena de combate inicial entre Héctor y Aquiles, totalmente innecesaria; la falta de épica en las batallas, la representación de Aquiles como un héroe más egoísta e infantil de lo que es, la mezcla de Briseida y Polixena en un único personaje... Bueno, demasiados momentos para ponerme ahora a contarlos uno a uno.


Pero, de repente, llega la catástrofe: después del duelo entre Paris y Menelao, va Héctor y mata a este último. Casi me caigo del sofá del susto, porque de verdad que no lo recordaba (mi mente es selectiva). ¡Pero bueno! ¿Y entonces con quién acaba Helena al final de este desastre de película? En fin; algún día que tenga fuerzas, me decidiré a ver la segunda parte para enterarme y horrorizarme.

Fue en este punto cuando Ardaleth y yo entablamos en nuestro salón una conversación la mar de interesante: ¿Dónde está el punto que separa la adaptación libre de una herejía como ésta, por ejemplo? La respuesta, creo, es bastante más sencilla de lo que creemos: el don para narrar con destreza, la capacidad de tomar un clásico y darle una nueva vida con todo el respeto del mundo.

Toda esta introducción viene a colación de la saga de libros que me estoy acabando estos días: Ilión y Olympo, de Dan Simmons.

"¿Agamenón muerto? ¿Aquiles al mando? Santo cielo. Ya no estamos en la Ilíada, Totó."

Una frase sólo por poner un ejemplo y no añado más para no cometer spoilers. Pero, ¡ja!, si
Wolfgang Petersen hubiese tenido el savoir faire de Simmons, otro gallo le hubiese cantado.

No soy fan de la ciencia ficción ni mucho menos, ni tampoco gusto de que alguien agarre una obra clásica y la adapte de cualquier modo. Soy muy, muy dura con estas cosas y, si Simmons me ha convencido, que venga Zeus y me destruya con su rayo.

Tiene habilidad y destreza narrativa, Dan Simmons. Y es muuuy listo. Amén de empaparse de Homero y de sus estudiosos (se ve en mil detalles, en la descripción de la guerra y de los personajes), es tan inteligente como para colocar de narrador oficial a un personaje del siglo XX: Hockenberry, un acólito de la Musa, profesor de clásicas en el pasado y ahora redactor de los acontecimientos de la guerra de Troya. Un personaje que sirve como enlace entre la obra y el lector (algo así como los hobbits en Tolkien), capaz de narrar los hechos de una manera profunda y muy académica pero con un lenguaje muy nuestro, lleno de referencias a nuestra cultura pop y con mucha ironía, que nos hace mucho más sencillos los entresijos de la guerra. Y de paso te evitas un narrador de la época, claro. Si es que es listo, listo. Y me parece bien. XD

Otra cosa que me ha gustado mucho es la guerra en sí. Cuando en un ataque de compritis aguditis me pillé los libros, al leer "La Ilíada de Homero en clave de ciencia ficción", creí que iba a tener que familiarizarme con un acontecimiento bélico futurista, pero no. Tú no sabes al principio por qué, pero la guerra que te están narrando tiene, quitando a los dioses, la misma tecnología y pinta que la de Homero. Todo un relax para mi persona, no lo voy a negar.

A la narración de Troya y Hockenberry se le añaden en la saga otras dos historias que más adelante se entrecuzarán con ella. Por un lado, tenemos a un par de robots llamados moravecs, que son enviados desde su planeta a Marte en una expedición secreta para averiguar qué está ocurriendo con la actividad energética de éste. Dos personajes encantadores, Orphu y Mahnmut. Uno fan de Proust y otro de Shakespeare, con unas líneas encantadoras, pedantes muchas veces, tiernas siempre y muy divertidas. Por otro lado, tenemos a los seres humanos de la Tierra, un grupo que parece vivir en Un mundo feliz de Huxley y que no saben practicamente nada de su pasado ni de las fuerzas que se han movido en su planeta y en el resto del sistema solar. La habilidad de Simmons para hacer converger las tres historias es verdaderamente envidiable.

No sé por qué, pero sospecho que lo que hizo Dan Simmons en esta obra fue copiar el patrón que tan bien le fue con Hyperion (saga que también caerá, también). A priori, un mundo futuro donde se desarrolla la acción, Troya en vez de los Cuentos de Canterbury de Chaucer, y Proust y Shakespeare en vez de John Keats. No sé, claro, si en Hyperion habrá narradores contemporáneos, pero las similitudes son apreciables. Pero bueno, si algo te ha funcionado y eres tan inteligente como para volver a repetir los esquemas con gracia y talento, qué le vamos a reprochar. ¿No esforzarse más? ;)
Yo, sinceramente, recomiendo su lectura. Y eso que no he llegado al final y no sé cómo demonios va a solucionar todas las tramas. Si me horroriza, tranquilos, que lo escribiré aquí. Pero, tras un inicio un poco titubeante (o igual es que al no ser yo aficionada a la sci-fi me costó meterme en su lectura), todas las tramas adquieren tanto ritmo e interés que es difícil dejar de leer.
¡Y qué demonios! Ver cómo Héctor y Aquiles se alían contra su aciago destino bien vale todas las páginas del mundo. ^^

lunes 25 de enero de 2010

Adiós a la Generación del 68

Viejos cimientos se agitan estos días en la Universidad de Zaragoza. Algunos de sus profesores más conocidos y prestigiosos han aceptado la jubilación anticipada y dicen adiós a las aulas. Un adiós con cierto sabor amargo, a veces mal aceptado por los alumnos, de unos catedráticos cuyos libros hemos leído y de quienes hemos oído hablar muy mucho en otras universidades del país.

Mi experiencia personal con ellos no ha sido como alumna. Mi contacto ha sido a través de su obra y a través de conferencias. Personas como Amandil o Manu bien podrían hablar de su buen o mal hacer como profesores.

Pero una sombra planea sobre este adiós: la sombra de la reforma universitaria. ¿Estamos llegando a la decadencia universitaria que auguraba José Carlos Bermejo Barrera en libros como La fragilidad de los sabios y el fin del pensamiento? ¿Tendrá razón Sánchez Vidal al decir que la universidad va a acabar al servicio de las empresas y no de la sociedad? ¿Estamos cada vez más cerca de un declive de las Letras, de la investigación académica? El debate sobre Bolonia está candente en Aragón, de nuevo.

Adiós a la Generación del 68.

viernes 22 de enero de 2010

La controversia está servida

Gredos y su Biblioteca de la nueva cultura se la han vuelto a jugar. Después de haberme publicado (entre otros títulos fantásticos) joyas como el maravilloso La reinvención de Homero de Dalby, Cómo se escribe la historia de Barbara W. Tuchman, los deslumbrantes Hacia el mar Egeo de G.S. Kirk, La retirada de Jenofonte de Waterfield e Historia de las lenguas de Europa de Adrados, ahora van y sacan a la luz en este país Aristóteles y el Islam, de Sylvain Gouguenheim.


Desde que el año pasado uno de mis profesores nos hablara en clase de la sorpresa que había significado para él la lectura de este ensayo de Gouguenheim, profesor de Historia Medieval de Lyon, me había resignado a pedirle a Ardaleth que me localizara el libro vía internet en francés. ¡Con lo oxidado que tengo este idioma! Pero, sorprendentemente, un año ha tardado Gredos en traducirlo al castellano. Y para mi sorpresa, hace unos días nos llegaba a la librería entre las múltiples novedades un único ejemplar de esta obra que, a pesar del respaldo de eminencias como Le Goff o Pol-Droit, no ha evitado en Francia iniciar una dura polémica cultural.

Pues nada, ni siquiera salió a la venta el ejemplar, porque lo compré yo. Ya he pedido varios a la editorial para colocarlos de una manera destacada en la mesa de Historia como esta obra bien se merece. Y ya que hoy por fin acabaré con Morris, esta misma noche empezaré su lectura con muchísimas ganas.

Solemos tener siempre la idea de que Occidente descubrió el conocimiento griego a través de las traducciones árabes de los textos clásicos. ¿Tendrá razón Gouguenheim al apostar por la idea de que Europa siempre guardó su herencia griega en lugares como Mont-Saint-Michel? Thomas Cahill ya habló de ello más superficialmente en su libro De cómo los irlandeses salvaron la civilización. ¿Será verdad que la helenización del mundo islámico se produjo especialmente por los árabes cristianos? ¿O tendrá razón la crítica que se le ha echado encima con acusaciones de islamofobia?

Ante la controversia suscitada (la Sorbona incluso va a someter o ha sometido ya el libro a debate historiográfico), el propio Sylvain Gouguenheim explicaba a Le Monde con estas palabras su posición como historiador:

"- Sylvain Gouguenheim, comment réagissez-vous à la polémique suscitée par votre livre ?

- Je suis bouleversé par la virulence et la nature de ces attaques. On me prête des intentions que je n'ai pas. Pour écrire ce livre, j'ai utilisé des dizaines d'articles de spécialistes très divers. Mon enquête porte sur un point précis : les différents canaux par lesquels le savoir grec a été conservé et retrouvé par les gens du Moyen Age. Je ne nie pas du tout l'existence de la transmission arabe, mais je souligne à côté d'elle l'existence d'une filière directe de traductions du grec au latin, dont le Mont-Saint-Michel a été le centre au début du XIIe siècle, grâce à Jacques de Venise."

¿Choque de civilizaciones? ¿Hungtinton tenía razón una vez más? Lo único que nos queda es leer y formarnos una opinión propia. Pero que Gredos publique esta obra de la historiografía moderna para mí no tiene precio.

lunes 18 de enero de 2010

Elemental, querido Watson

La verdad es que Borges tenía más razón que un santo. La tenía siempre, je, je, je, pero en este caso me refiero a una preciosa frase suya sobre el detective más famoso de la historia de la literatura:

"Pensar de tarde en tarde en Sherlock Holmes es una de las buenas costumbres que nos quedan. "

Esta cita la podemos encontrar en Todo Sherlock Holmes de la editorial Cátedra; una preciosa edición, por cierto, que recomiendo vivamente.

Soy una fan absoluta de Sherlock Holmes desde pequeñita. El personaje creado por Conan Doyle siempre ha sido uno de los hombres de mi vida, por mucha fama de misógino que tuviera (siempre nos quedará Irene Adler). ;) Y como admiradora que soy de él, la película de Guy Ritchie me ha parecido sorprendentemente una joya difícil de olvidar. Unos diálogos de infarto, divertidos e ingeniosos, entre Watson y Sherlock y los demás personajes; unas maravillosas interpretaciones, cientos de detalles que te llevan directamente a las novelas y una gran recreación de la época victoriana londinense.

Si tengo que ser sincera, admito que tenía cierto miedo tras ver el trailer porque, aunque me pareció divertido, creía que se alejaba mucho de la obra de Conan Doyle. Pero Robert Downey Jr. y Jude Law son demasiado grandes como para dejarlos pasar, así que su buen hacer cinematográfico nos llevó al cine y salimos encantados. Qué puedo decir: con permiso de Peter Cushing, Robert es mi Sherlock Holmes. Neurótico, inteligente, obsesivo, maniático... Una absoluta delicia de interpretación que le ha valido el Globo de Oro 2010 a mejor actor de comedia. Y yo ruego por el Oscar, porque se lo merece.

¡Esto es una digna adaptación libre de un gran personaje y no la bazofia de Dorian Gray! Veinte minutos aguanté el sábado de esa lamentable película. Menos de media hora, tiempo suficiente para ver cómo destrozaban una de mis novelas favoritas... ¬¬

¡Ah! ¡Menos mal que siempre me quedará Holmes! ¡Va por ti, Robert! ¡Grande!

lunes 11 de enero de 2010

Hasta los grandes se equivocan

¡Ah, Dios mío! ¡He encontrado un error en un libro de Carlos García Gual! Pero es tan tonto, tan tonto, que evidentemente tiene que haber sido un lapsus.

Leo en la página ciento noventa y uno del, por otro lado, maravilloso y fascinante Prometeo: mito y literatura:

"Se ha comentado que los acentos más violentos en el rechazo y el denuesto contra los dioses que encontramos en la oda podrían deberse a que, en el intervalo de los meses que van de la composición de los dos actos y ésta, Goethe había leído por primera vez el Prometeo encadenado de Esquilo. Los acentos audaces de esta magnífica rebeldía preludian el feroz orgullo del romántico Shelley, cuyo Prometheus Unbound desarrollará con plena brillantez y renovados fulgores el tema muchos años después, en 1818, al tiempo que su HERMANA Mary compone su novela Frankestein or the Modern Prometheus."


Hermana y no mujer: ¿No os parece que tiene que ser un lapsus? ¡Hasta los dioses se equivocan! ;)

Dejando de lado esta pequeña tontería, el Prometeo de Carlos García Gual es un magnífico ensayo que recorre todas las fases y los recovecos del hermoso mito del Titán filántropo más renombrado de la mitología griega. Me encanta cómo desentraña a Prometeo en Esquilo, cómo me ha hecho reír con sus comentarios y con los fragmentos de Aristófanes y Luciano. Ver cómo un mito puede ir cambiando en la Historia de la Literatura, desde Hesíodo hasta la época actual, no tiene desperdicio alguno, y más si es un señor como García Gual quien nos hace de guía a través de este viaje.

Si tuviera que quedarme con un fragmento del libro, sin duda sería con sus reflexiones sobre el Prometeo del Romanticismo alemán. Tan, tan revelador que me está incitando a leer el libro de Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán de Safransky. ¡Con el poco tiempo que tengo ahora para nada!

Para finalizar, un fragmento de un descubrimiento que he hecho vía este libro. Se trata de parte de un poema dramático del francés Edgar Quinet, con un espíritu muy diferente al que los Prometeos de Shelley y Goethe nos tienen acostumbrados:

De pie frente al mar testigo de su suplicio,

le arrojó la antorcha de la terrible claridad,

que revolteó en el aire, y bajo la sombra cómplice
se apagó silbando en las olas impestuosas.
Tendido sobre la roca, apartó la mirada,

Y, colocándoles de nuevo la cadena a sus miembros torcidos,

desdeñoso, contestó a la multitud silenciosa:

"No érais lo que esperaba".